lunes, 19 de mayo de 2008

De como fuimos llegando... hoy Maite






La princesita de la familia nació el miércoles 31 de octubre de 2007 a las 21.47, pesó 3,300Kg y midió 48 cm. Se podría decir que el "temita" Maite fue muy expeditivo... decidimos empezar a buscar un segundo hijo allá por diciembre de 2006, concluidos los "preparativos" empezamos efectivamente a buscar el embarazo en enero... en febrero Sole ya estaba embarazada; sin palabras. Una de las mejores cosas de tener un hijo es buscarlo, esperarlo, desearlo, seguir buscando... en fin, un mes duró la búsqueda; sin palabras.

El embarazo fue perfecto, Sole estuvo un poco mas cansada que durante el primer embarazo, lo cual es obvio teniendo en cuenta que lo pasamos -y sobre todo Sole- con un niño de 2 años que sufrió todas y cada una de las consecuencias de tener un hermanito, el muy turro no se olvidó de nada, retrocesos, caprichos, llantos, angustias, pis en la cama, más angustias, amagó con abandonar el jardín, más caprichos, cambios de conducta, más pis, mucho pis etc...

En fin, muchos dolores de espalda mediante los meses transcurrieron bastante bien, supimos que era mujer en la segunda ecografía y en todo momento estuvo cabeza abajo, el comentario de los viejos era que salía en cualquier momento -durante el séptimo mes armamos el bolso por si las moscas- pero contra todos los pronósticos, faltando una semana para cumplir los nueve meses "reglamentarios" la mina no daba señales de querer salir. El lunes 29 vamos al manos mágicas -que intencionalmente volvía a ser Ferrari por dos motivos, 1) teníamos una buena experiencia con él. 2) tratamos de impedir el acceso de extraños a las partes de pipul- y nos dice que todo marcha bien y que esperemos, si para el lunes siguiente seguimos sin novedades, ese mismo día la interna y le provoca el parto.

El día miércoles a las 18 hs. volvimos a ver a Ferrari para que la controle y éste le despega el tapón mucoso, nos avisa que a pesar de no haber síntomas el parto se daría dentro de las próximas 48 hs.

Con esta certera información volvemos a casa e invitamos a comer a mis viejos para ir coordinando el aguante con Iván y otros detalles... Sole venía con antojo de pizza con morrones, lo cual sería rápida y gustosamente satisfecho, teniendo en cuenta que me podría haber salido con Trufas a la veneciana y ahí sí, la niña nacía huertana.

Tipo 20 hs. llegan mis viejos y hermanos, 20.30 llegan las pizzas y a Sole le agarra la primer contracción (muy fuerte), se le pasa y agarra la pizza de morrón... segunda contracción y alerta general en la casa; deja la pizza, llama a la partera y ésta le dice que nos vemos en la clínica a las 21.30; mis viejos amagan a irse con Iván y Sole los hace quedar porque se niega a parir sin comer su pizza de morrones... yo la vi, llegó a estar con la porción de pizza en la mano a punto de pegarle un mordisco y le vino una contracción muy fuerte que se la hizo largar sobre la mesa; casi llorando por no poder comer su pizza, le damos flete a mis viejos, hermanos e Iván y nos disponemos a partir hacia la clínica. El viaje fue verdaderamente penoso, creíamos que se le caía la criatura, no nos dio tiempo a nada, pasó de estar perfectamente a las 20.00 hs. a tener que cerrar las piernas para que la niña no se le escape a las 21.15.

La cuestión es que pasamos a buscar a mi suegra -no nos quedaba de paso y maldije a satanás por tener que hacerlo (el tiempo era oro); igual, menos mal que vino porque su colaboración fue fundamental. Sin ella, mínimo, perdíamos el bolso con la ropa, documentos y billetera- De lo único que me arrepiento es de no haber podido grabar las charlas que se dieron dentro del auto, mientras yo tenía los nervios a full, Soledad trataba de explicarme el camino -no conozco el nombre de ninguna calle, pero sé ir de memoria y en esos momentos no podía confiar plenamente en mis instintos- y Liliana hablaba de otro tema -según ella para tranquilizarnos- y mechaba con nombres de calle (¿?), a medida que cruzábamos una esquina, tiraba el nombre de la calle y te explicaba a donde te llevaba la misma; a todo esto Sole venía con contracciones cada 1 minuto o menos, con lo cual alternaba risitas y llanto a discreción. La realidad fue que estábamos todos muy nerviosos porque pensamos que no llegábamos a la clínica y cada uno reaccionó como pudo: yo enmudecí, Sole se reía y lloraba todo junto y Lili habló.

21.30 en punto llegamos a la clínica, paro el auto en la puerta -no uso la palabra estacionar porque no lo hice, el auto quedó en la puerta de la guardia a 1 metro de la vereda- Sole bajó agarrándose de los árboles para no perder a la criatura en el camino y a los empujones entramos; Liliana acompañó a Sole hasta que la tomó un médico y yo venía corriendo de atrás, largué los bolsos en el medio de hall de la clínica y me metí al consultorio con Sole (Liliana se hizo cargo de los bolsos). 3 de dilatación, el médico de guardia la quiere ingresar directamente a la sala de partos y Sole no quería (ahora sí con llanto continuo) salgo al pasillo y veo pasar corriendo a nuestra partera!, le explico, se mete al consultorio y se hace cargo de la situación... el resto fue todo muy rápido, la partera le tenía las piernas cerradas para que no nazca hasta que llegara Ferrari, entra el médico, abre las piernas, dos pujos y afuera; así de simple, así de doloroso, sin anestesia.

llantos pertinentes mediante, esta vez la esperé, cuidé, no me perdí, no me colgué y a las 10.20 estábamos los tres juntos en la habitación, previo estacionamiento del auto.

cuando salimos de la clínica lo primero que comimos en casa fue pizza de morrones... correspondía.

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